Día de playa

Playa

Te gusta la playa? Genial, seguramente te gusta porque te aporta diferentes estados anímicos y físicos.

Te da calor pero el agua te refresca, te acomodas la toalla en la arena y golpeas con el trasero para que la arena coja la forma adecuada y te relajas. Te acercas a la red y disfrutas de un partidito de voley rodeado de alguna persona que te resulta atractica y vuelta al agua del mar que está bien fresquita.

Pues tienes que saber que entrenar es igual que un día de playa.

El fútbol aporta cosas enriquecedoras pero no te dejes engañar, la temporada es muy larga y llena de problemas que llegan por sorpresa y otros que aunque los ves venir no hay manera de frenarlos. Imagina que vas a la playa y no encuentras parquing, al final decides pagar en una de esas zonas azules que el estado facilita a los ayuntamientos y te sale muy caro estacionar tu vehículo, ahora resulta que tienes la playa muy lejos. Ponte a caminar con unas chanclas que precisamente son todo menos cómodas, la mochila con el agua y refrescos empieza a pesar demasiado y la sombrilla no hay por donde cogerla y a todo esto, intenta que no se te caiga la toalla del hombro. Te acercas a la playa y te espera una subida a pleno sol por un camino lleno de piedrecitas que te están jodiendo la existencia y bueno, por lo menos ya estás arriba, ves la playa y te llega una bocanada de aire consolador pero empieza la bajada, los pies ya te sudan y lo único que te frena es la goma entre los dedos del pie pero no te quejas, no quieres parecer menos que el chico que ha decidido llevar zapatillas. Bueno, ya estas a pie de playa lo complicado ya terminó, el tourmalet no ha podido contigo pero realmente ya te estas planteando si ha sido buena idea ir a la playa, tienes muchísima calor y te queda el mejor tramo, la arena llena de piedras, te quitas las chanclas y se te cae la toalla, pasas un rato pensando en como recoger todo con las manos y seguir tu camino hacia el agua. La arena llena de piedras y quemando no es precisamente placentero para el cuerpo y te vas maldiciendo a todos los dioses que estudiaste en el instituto y bueno, por lo menos después de decidir a pleno sol donde plantar la toalla, lo haces! Sombrilla plantada y toalla en el suelo. Traguito de agua y para el mar. Ooohhhh que fría! Respiras y te metes e involuntariamente te medio tumbas dentro del agua. Eso es lo que estabas buscando. El placer del agua fresquita.

Realmente disfrutas del agua como nunca o el camino realizado hace que el agua sea más placentera de lo que realmente es?

Entrenar es exactamente igual. Lo pasas mal, realmente mal y te planteas realmente si esto es lo que verdaderamente quieres hacer. El camino nunca es fácil pero no sabes porque, cuando llega el final de temporada todo compensa, te sientes como nunca y con ganas de afrontar la siguiente temporada, pero una cosa. Si no te gusta un día de playa no entrenes.


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