La intensidad la marca el juego.

Me gusta darle intensidad a los entrenamientos, les grito para que sea todo más rápido. Paro el ejercicio, si el ritmo no me está gustando. ¨Chicos, a éste ritmo no podemos trabajar, o le damos o lo hago sin balón¨. Ahora si que me está gustando. Ahora si llevan un ritmo de trabajo alto.

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Ahora, luego en el partido vas y les pides calma.

Los jugadores deben aprender a comportarse en todos los momentos del juego, y no estoy hablando de las famosas fases: el ataque, la defensa y las transiciones. Estoy hablando del fútbol real, del fútbol dinámico y cambiante que vivimos en los partidos de fútbol. Cada vez que un jugador entra en contacto con la pelota es una situación completamente distinta a la anterior. Nunca se repite, algo ha cambiado.

Nunca es lo mismo centrar un balón en el minuto quince con tiempo para mirar y ejecutar, donde tu cuerpo está totalmente adaptado condicionalmente para ejecutar, estas fresco, confiado, la afición anda tranquila, el marcador sigue 0-0, el césped está perfecto, el lateral no está tapando bien el centro por detrás de su propia línea y sabes que aunque no sea un buen centro va a resultar peligroso para el equipo adversario…

En el mismo lugar, el mismo jugador controla el balón en situación favorable para el centro, pero ésta vez todo es absolutamente distinto. El lateral está tapando bien el centro, es el minuto 40 y la fatiga está presente por lo que esta vez no mira antes de ejecutar, el jugador está nervioso porque la afición está nerviosa, están perdiendo 0-1, el terreno de juego está castigando y la pelota le está botando irregularmente…

Como entrenador, te enfadas y maldices por lo ¨estúpido¨ de tu jugador. Debería haber tenido calma, pararse, pisar la pelota, esperar una mejor opción. Pero como va a pararse si llevas dos meses trabajando a máxima intensidad? Y estoy dando un ejemplo de un simple centro, una simple acción, un instante de los 90 minutos.

Deja que tu jugador se equivoque en los entrenamientos, que se equivoque en los momentos en el que el juego es más pausado, dónde el ritmo es muy elevado, dónde el equipo rival se encierra y no deja espacios, deja que aprenda como salir de una presión rival, deja que tu jugador sepa cuando hay que pedir el balón por dentro o dejar que sea su compañero que la pida por fuera… Deja que tu jugador se equivoque pero no le exijas intensidad. La intensidad la marca el juego.

David Silva: ¨Ahora soy mejor jugador que cuando era joven, ahora se jugar con los tiempos del juego¨.


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